Ruta de parques y jardines

Pamplona es una de las ciudades más verdes de todo el territorio nacional. Sus 60.000 árboles y 300 hectáreas de zonas verdes suponen el 15% de la superficie de la ciudad.

Integrados en la ciudad y repletos de singulares ejemplares de árboles, sus parques y jardines fusionan patrimonio cultural y paisaje urbano. Las múltiples áreas verdes son espacios emblemáticos, ideales para conectar con la naturaleza, practicar deporte, conocer la historia local o encontrar un remanso de paz. Todo ello contribuye a una mejor calidad de vida para los locales, y supone un especial atractivo para sus visitantes.

A continuación, descubrimos diferentes opciones para recorrer las principales zonas verdes de la ciudad, pequeñas rutas para hacer a pie que fusionan historia, naturaleza y cultura.

Las claves de la ruta

Jardines de la Belle Époque

El parque de la Media Luna, de mediados del siglo XX, es el enlace natural entre el centro histórico y el Segundo Ensanche. Destacan sus paseos de plataneros y otras especies de gran envergadura, su estanque central enmarcado por una arcada y su café central; y cerca de ahí, el Monumento a Pablo Sarasate, virtuoso violinista y compositor pamplonés.

Cierra el parque el Fortín de San Bartolomé, una de las últimas construcciones defensivas levantadas en Pamplona, ya en el siglo XVIII, y convertido actualmente en centro de interpretación de las fortificaciones de la ciudad.

Desde este punto podemos iniciar la ruta de las murallas, cuyo recorrido nos llevará, hasta los jardines de la Taconera. Por otro lado, si decidimos realizar el paseo por la falda de las murallas, podremos apreciar la biodiversidad recorriendo el parque fluvial del río Arga

Los Jardines de la Taconeralos más antiguos de Pamplona, son un vergel de estilo francés ubicado en pleno centro urbano.

Se hallan sobre el antiguo baluarte de la Taconera, construido en el siglo XVII como refuerzo de la Ciudadela. Diseñados en 1830, los jardines siguen conservando la estética y el aire romántico propios de la Belle Époque.

Se encuentra en ellos una amplia variedad de especies como hayas, magnolios, ginkgos biloba, laureles, acebos. Entre los árboles más llamativos, destacan una secuoya gigante, un tejo en forma de espiral, un fresno conocido como “el superviviente”, y una sófora japónica de gran porte, que se encuentra en el coqueto Café Vienés.

En los fosos de este antiguo baluarte conviven, en estado de semilibertad, patos, cisnes, ciervas, pavos reales, faisanes, ocas y peces. 

Estos jardines mezclan poéticamente el paisajismo y la escultura: paseando por sus sendas floridas, se puede disfrutar de diferentes esculturas, como el Monumento a Julián Gayarre, situada en el paseo central; el busto que rinde homenaje al compositor burladés Hilarión Eslava; o el Monumento a la Beneficencia, más conocido como la Mari Blanca”, cerca del Café Vienés.

El parque de la Vuelta del Castillo circunvala la Ciudadela, una antigua fortificación de los siglos XVI y XVII, que fue transformada en parque público y espacio cultural en 1964, cuando este complejo militar pasó a manos municipales.

A día de hoy, la Ciudadela es sede del Centro de Cultura Contemporánea, aprovechando pabellones y espacios al aire libre para la celebración de exposiciones, actividades y eventos. Además, en sus jardines podemos ver esculturas de reconocidos autores del siglo XX tales como Oteiza, Basterretxea, Larrea, Aizkorbe, entre otros muchos.

Ya en el exterior de la fortaleza, en los antiguos glacis, es decir, el terreno en desnivel que rodea los fosos, se sitúa el parque de la Vuelta del Castillo. En esta extensa zona verde, al igual que en los fosos, podemos encontrar multitud de personas paseando, haciendo deporte, relajándose o disfrutando del entorno. El paseo permite disfrutar de la construcción militar renacentista en todo su esplendor combinada con numerosas especies arbóreas, diferentes aves de pequeño porte, así como murciélagos que habitan las pequeñas cajas-nido del parque.

Yamaguchi y espacios verdes zona sur

Diseñado en 1997 por dos paisajistas japoneses, el parque Yamaguchi simboliza el hermanamiento entre Pamplona y la ciudad japonesa que le da nombre, donde residió el navarro San Francisco Javier, co-patrón de la comunidad foral junto a San Fermín.

Este típico jardín japonés es un homenaje a las cuatro estaciones, y cuenta con 400 árboles y más de 600 plantas, varias de ellas de origen nipón.

En este parque se alza el Planetario de Pamplona, y junto a él, el Jardín de la Galaxia, réplica vegetal a escala de la Vía Láctea y único jardín de estas características en Europa. Sus más de 500 arbustos simbolizan sus millones de estrellas y otros elementos del cosmos. 

Siguiendo el Camino de Santiago, que dirige nuestros pasos hacia el sur de la ciudad, continuamos el paseo hacia los campus universitarios de Pamplona. La expansión meridional de la ciudad  ha sabido combinar zonas urbanas con amplios parques y jardines a orillas de los ríos Elorz y Sadar, uniéndose al extenso parque fluvial que rodea la capital y acogiendo dos campus universitarios.

El Campus de la Universidad de Navarra UNAV fue construido en 1952, siguiendo la estela de los campus anglosajones. En sus zonas de jardín se localizan más de 4.000 árboles y arbustos de variadas especies como los magnolios, secuoyas, arces, ginkgo biloba, cedros y chopos lombardos, entre otros. Entre los edificios del campus destaca el Edificio Central, el más antiguo de todos ellos y sede del rectorado. El último edificio en construirse ha sido elMuseo de la Universidad de Navarra, diseñado por Rafael Moneo y que acoge obras de artistas contemporáneos como Oteiza, Kandinsky, Picasso, Tapiès o Rothko.

Continuando hacia el este, encontramos el Campus de la Universidad Pública de Navarra UPNA, construido por el arquitecto navarro Francisco Javier Sáenz de Oiza. Este campus destaca por su funcionalidad y sus zonas verdes. Llama la atención el edificio de la Biblioteca, de estética vanguardista, cubierta con una grandiosa bóveda de 20 metros de diámetro. Encontramos más de 89 especies distintas de árboles de los cinco continentes, como acacias, magnolios, palmeras y cedros del Atlas.

El Parque Fluvial del Arga recorre las riberas del río que atraviesa Pamplona, a lo largo de unos 17,3 kilómetros, además de 45 kilómetros por el resto de la comarca. Este espacio es ideal para realizar actividades al aire libre como caminar, leer, disfrutar del paisaje, observar aves e incluso para realizar deportes como remo o bicicleta.

El parque discurre por la orilla del río y atraviesa los puentes históricos más importantes de Pamplona-Iruña: Magdalena, San Pedro (el más antiguo de Pamplona), Rochapea y Santa Engracia. El tramo de la Magdalena es la entrada histórica del Camino de Santiago, un imponente puente románico rodeado de huertas.

El ambiente urbano contrasta con la flora autóctona y el entorno campestre. Durante el camino se pueden identificar fresnos, sauces, alisios, tilos o endrinos, que conforman un entorno ideal a pocos metros del Casco Antiguo. En la ribera del río también habitan especies de mamíferos, como la ardilla, la nutria o el castor.

Este paseo es una buena forma de observar la ciudad desde el exterior de sus murallas. Sus merenderos son un sitio perfecto para disfrutar de un buen día de campo sin alejarse del núcleo urbano.

El parque ofrece un buen abanico de actividades: piragüismo, kayak, pista Pump Track y visitas guiadas en centros como el Molino de San Andrés o el Batán de Villava.

Pamplona es sobre todo una ciudad verde y acogedora que invita al paseo.
El verde es parte de nuestro ADN

Recorre los múltiples paseos y rutas que te ofrece la ciudad

  

Contacto

  • Teléfono: +34 948 420 700 (Oficina de turismo)
  • E-mail: oficinaturismo@pamplona.es
  • Web: www.visitpamplonairuña.com

No hay mejor manera de vivir la ciudad que disfrutando durante todo el año de las numerosas actividades y experiencias

Preguntas frecuentes

Existen varios espacios en la Cuenca de Pamplona de educación ambiental. Se encuentran principalmente a la vera del Río Arga.

En Pamplona se pueden observar pequeños mamíferos:

  • La ardilla: No es difícil de ver. Es un pequeño roedor que se mueve con gran agilidad en los árboles usando como contrapeso su larga y peluda cola.
  • La nutria: Al nadar saca solo la cabeza manteniendo el cuerpo hundido. Este pequeño animal es capaz de recorrer en una sola noche hasta diez kilómetros para alimentarse.
  • El castor: Es un ingeniero fluvial y rejuvenecedor de los bosques de las riberas. Si al atardecer te quedas en silencio en un puente quizás lo puedas ver. Bucea muy bien y puede permanecer en el agua hasta 15 minutos.

Las aves más comunes en Pamplona son:

  • El “cernícalo vulgar” es el principal enemigo de gorriones y otros pequeños pájaros. Destaca su habilidad para aprovechar las aves enjauladas que quedan a su alcance en balcones y ventanas, siendo devoradas in situ. 
  • En mayo o junio es frecuente escuchar al comienzo de la noche un sonido agudo y constante, repetido cada pocos segundos, en parques y avenidas arboladas. Es el reclamo del “autillo europeo», pequeña rapaz nocturna que, cuando se acerca alguien, se calla y no se mueve. 
  • El vencejo come y duerme sin dejar de volar. Le gusta vivir en las ciudades. En Pamplona está entre mayo y agosto.
  • Al mirlo común le gusta dar saltos sobre la hierba y canta al atardecer, con extraordinarias notas aflautadas.
  • El petirrojo es rechoncho y reconocible por su babero rojo-anaranjado.
  • Reconocerás al verdecillo porque es amarillo limón y los solemos ver en la parte alta de los árboles.
  • El milano real es una de las aves rapaces diurnas más fácil de diferenciar por su color anaranjado. Tiene una envergadura de 170 centímetros. Sobrevuela la ciudad como un centinela en busca de otras aves y de roedores.
  • Cormorán: Se la puede ver en vuelos rápidos sobre el río, zambulléndose totalmente en el agua en busca de peces. Permanecen mucho tiempo en las orillas y posaderos con las alas abiertas para secarse.
  • Garza común: De cuerpo esbelto y largo cuello y patas, se queda quieta asemejando una estatua. En el Imperio Romano su grito se asociaba a que iba a ocurrir algún suceso importante.

Además, puedes observar cajas nidos que son de varios tamaños dependiendo del tipo de ave, en el parque de La Taconera, la Vuelta del Castillo, Yamaguchi y Paseo fluvial hay instaladas cajas nido para atraer la población de aves. Las hay para cernícalos, autillos y pequeños pájaros herrerillos y carboneros

Son varias las actividades deportivas que se pueden hacer en los parques y jardines. La actividad principal es el running, aunque el parque fluvial del Arga por su extensión e instalaciones, ofrece muchas más posibilidades:

No se recomienda el uso de la bicicleta por el parque fluvial, principalmente por el tramo de la Magdalena hasta los corralillos del gas debido a la alta afluencia de viandantes.