San Fermín en notas

La música rodea las fiestas de Pamplona-Iruña desde su comienzo, con la Biribilketa de Gainza, primeras notas tras el txupinazo el 6 de julio a las 12:00, hasta el final del 14 de julio a las 0:00 entonando la canción del “pobre de mí”.

La música puede disfrutarse a solas, en pareja, con la cuadrilla o en familia. Cada concierto, txaranga o bailables son un momento más en el mar de eventos que ofrece la ciudad durante 9 días. Toda la ciudad se llena de gaitas, txistus, trompetas o baterías, con tantas opciones como gustos pueden darse.

Si comenzamos un día habitual durante fiestas, las dianas acompañan a los que alargan la noche y al mismo tiempo a las personas más madrugadoras. Desde las 6:45 de la mañana van despertando a la ciudad. Al mismo tiempo, antes del Encierro, La Pamplonesa ameniza la espera en la Plaza de Toros. Tras la carrera, hacia las 9:00 de la mañana, salen a bailar la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, acompañados de gaiteros y en el caso de la última giganta, la Reina Americana, de nombre Braulia, de sus txistularis. A lo largo de toda la mañana y hasta el mediodía, este gran sequito recorre la ciudad acompañados desde el público infantil como los más mayores. Antes de ir a comer, no podemos olvidarnos de las Jotas que se ofrecen en zonas más tranquilas como el Paseo Sarasate. Tras una mañana llena de música y baile, podemos comer, aunque sin olvidarnos de la música ya que no es de extrañar que alguna cuadrilla saque algún instrumento y sin planificar, arranque un concierto en medio de los bares o peñas de Pamplona.

Por la tarde, podemos acercarnos a los bertsolaris, con creaciones espontaneas sigiuendo el tema propuesto y manteniendo la estrofa dentro del gran catálogo de melodías, tanto tradicionales como nuevas. Si queremos algo más melódico, acercarnos al alarde de Txistularis puede dar el toque final a una tarde ya bastante animada. Hacia las 19-20:00 de la tarde podemos pasear hacia Antoniutti o la Plaza de la Cruz, ambas muy vivas por las verbenas que repetirán hacia las 23:30 de la noche en caso de querer repetir. De todas formas, no podemos olvidarnos de los bailables de las 21:00 en la Plaza del Castillo, con un ya clásico baile de la Era, de 12 minutos de duración en el que todo el mundo es bienvenido e invitado a bailar. Hasta las 22:00 de la noche estos bailables, acompañados de txistus y gaitas, nos acompañaran junto a cientos de personas al son de zortzikos o porrusaldas.

La noche tampoco se queda corta de ambiente musical, ya que los varios escenarios del programa, siendo el principal el de la misma Plaza del Castillo o la zona joven de la Plaza de los Fueros pueden alargarse hasta bien entrada la noche. En algunos casos con Dj’s hasta las 02:00 de la madrugada. Y tras un día lleno de melodías podemos retomar de nuevo hasta el día 14, con un merecido descanso de tanto bailar.

 

CARTELES MUSICALES

 

Todo este ambiente de bailes y cantos están bien reflejados en los carteles de la fiesta. Gaiteros, txistularis,dantzaris o joteros han sido y serán protagonistas de carteles y dibujos representando San Fermín.

Tenemos que recorrer más de 180 años de carteles anunciando las ferias y fiestas de la ciudad. El cartel más antiguo se data en 1846 y aunque los principales dibujos de estas décadas son parte de la feria taurina, en la mayoría vemos escrito como parte del programa, conciertos, teatros o dianas. En algunos casos con artistas de gran renombre, como Pablo Sarasate, violinista pamplonés, al que podemos encontrar en los carteles de los años 1884, 1888, 1895 y 1898.

Al llegar al cambio de siglo, ya vemos dibujos de instrumentos musicales, gaiteros o la comparsa de gigantes junto con eventos o diseños muy representantes de cada época. El cartel de Salvi, M. de 1903, cuenta con un guitarrista, con partitura musical, información de los conciertos de fiestas, y un dibujo muy diferente de los mismos gigantes de la comparsa que hasta día de hoy podemos disfrutar durante estas fechas. El ambiente de la calle y los mozos disfrutando de ella puede verse reflejado en el cartel de 1910 con una Plaza del Castillo, diferente pero igual de animada. En la parte baja del cartel también encontramos un bodegón con una cesta de remonte, clarines, violines y demás instrumentos recalcando la importancia musical de San Fermin desde sus inicios.

El txistulari aparece en el cartel de 1921, 1923, 1927 o 1930 siendo en muchos casos el protagonista del cartel. En algunos casos acompañados de dantzaris como en el cartel de 1933 o simplemente el instrumento, sin músico que lo toque como en el 1934. En la década de los 50 también encontramos gaitas, tamboriles o dantzaris a lo largo y ancho de muchos carteles, llegando a diseños más modernos a lo largo del final del siglo XX. El cartel de 1983 agrupa a muchos de estos eventos musicales de un día de fiestas, como la comparsa, con los kilikis o zaldikos, la procesión con sus timbales, las peñas con sus txarangas y el ambiente espontaneo de la ciudad.  Son estas txarangas las que van ganando protagonismo en etsos últimos años de carteles, siendo el diseño de Mikel Urmeneta de 1990 un claro guiño de esa constancia del baile durante fiestas.

Al cambiar de siglo, podemos encontrar diseños haciendo alusión a la música como el del año 2005, con la letra de la canción cantada ya no en fiestas, si no en la espera hasta ella. La canción del Uno de enero, dos de febrero… se va entonando a cada mes que se acerca de la fecha.  Los gigantes bailando como en 2018, el momento de los gaiteros tras el txupinazo del año 2024 y cerrando con el cartel actual, hacen un recorrido histórico artístico de la fiesta que confirma este ambiente musical que podemos disfrutar cualquier día desde el 6 al 14 de julio.

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